Cuando Dios abre las puertas nadie las puede cerrar

En el  libro de Génesis capitulo 37 encontramos la historia muy conocida de José, un joven soñador, quien sufrió envidia e incluso casi la muerte de parte de sus hermanos ya que era el preferido de su padre.

José tuvo un sueño donde vio que sus hermanos se inclinaban hacia él y eso provoco que lo rechazaran más y al final lo vendieron por dinero a unos comerciantes llevándolo a Egipto.

Pero Dios había permitido un mal para bien.

José había encontrado gracia ante los ojos de Faraón al interpretar sus sueños, tiempo después hubo una gran crisis de hambre en todos los lugares, entonces los hermanos de José fueron a buscar alimentos a Egipto pero nunca imaginaron que José su hermano al que habían vendido por dinero llegaría ser el gobernador de Egipto.

Dios por medio de José abriría puertas de bendición a sus hermanos y a su demás familia.

Dios abrió las puertas de bendición para José y su familia.

La gracia de Dios estuvo con José antes y después preparando su carácter hasta llevarlo donde lo que llego ser.

Dios puede tornar en bendición lo que nosotros consideramos perdido o inservible.

Cuando Dios abre las puertas nadie las puede cerrar, ¡cuando Dios ha residido bendecirte nada y nadie podrá detenerlo!

¡Dios está contigo así como estuvo con José!

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