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Frases más famosas de Jesús

Mateo 24: 35  El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

 

 

Juan 8:7 El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

 

Mateo 6:10-11-12-13 Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.

 

Mateo 6:21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

 

Mateo 6: 33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas esta cosas les serán añadidas.

 

Mateo 6: 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

 

Mateo 7: 7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

 

Mateo 7: 12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.

 

Mateo 7:24-25-26-27 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

 

Mateo 10: 32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

 

Mateo 10:28 No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

 

Mateo 16: 24 Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

 

Mateo 16: 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? ?

 

Mateo 18:3-4 De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

 

Mateo 19:14 Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

 

Mateo 19:26 Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

 

Mateo 20: 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor

 

Mateo 21:22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

 

Mateo 21:21 Denle al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es Dios

 

Mateo 28:19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

 

Lucas 7: 9 Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

 

Lucas 23: 34  Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

 

Lucas 23: 46 Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

 

Lucas 23: 43 De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

 

Juan 3: 3 De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

 

Juan 6:35 Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

 

Juan 8: 7 El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

 

Juan 8: 32 Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

 

Juan 3: 16- 17 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

 

Juan 4: 24 Y os que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

 

Juan 5: 24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida

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