Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor

Nuestra esperanza viene de Dios que hizo los cielos y la tierra, el mar y las estrellas, ¿no es grandioso saber que él nuestro Dios? ¡Sí, claro que sí! El es el mismo que estuvo con Abraham, él es el Dios de José el soñador, él es el Dios que David adoró también, por lo tanto él es nuestro Dios, él es nuestra esperanza, nuestro refugio en todo momento de la vida.

¡El es quien nos guarda, nos cuida de todo mal! ¡No olvidemos olvidar esto!

Dios inclina su oído en tus oraciones y sabe de que tienes necesidad, pon la esperanza en él.

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