El jardín del quebrantamiento

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Los grillos cantaban su serenata mientras las luces de color ámbar comenzaban a encenderse a lo lejos de la ciudad. El lugar le era familiar. Solía pasar noches enteras en esa quietud, y mientras disfrutaba del olor de los viejos olivos, su alma saboreaba la fragancia de la presencia tierna del Padre.
Había sido un jardín de refugio… Pero esa noche, su único albergue sería la oración. Esa noche anticipada, profética, ineludible. Sus amigos roncaban, su alma temblaba y su compañera era la soledad. La plegaria se hizo angustiosa, tanto que entre gritos y sollozos, su frente se bañó de color sangriento.
En tanto que se estremecía con temblores y llantos, golpeaba la piedra donde se apoyaba al orar, y gritando al cielo decía: “Padre, si es posible, si hay manera pase de mi esta copa”.
El dilema humano gritaba desde el corazón del Dios-hombre. La batalla de Moisés al volver a Egipto, el temor de Gedeón ante el reto del ángel, Jacob peleando con su Dios en Peniel, Elías echado bajo el enebro deseando morir o un Jonás que lloraba encerrado en un pez por su desobediencia, mas Jesús clamaba en cerrado en su cuerpo mortal por obediencia.
El pulso acelerado en la tierra, los ángeles de pie en el cielo. Los santos del pasado aguardaban expectantes, el futuro pendía de un hilo y Jesús luchaba. ¿Qué le hacía temblar tanto? ¿Cuál sería el espanto que acobardaba al valiente carpintero?
No era el horror de los clavos que atravesarían sus muñecas y sus pies. Tampoco el pensar en el dolor de los golpes ingratos   que le desfigurarían el rostro. No lloraba a causa de las espinas que perforarían su frente ni por la crueldad del látigo romano que rompería surcos en su espalda. Tampoco le movía el dolor de ser vendido por un amigo o la vergüenza de morir desnudo ante sus amados.
Le espantaba lo desconocido. Sí, la única cosa que le Omnisciente no conocía, lo que le Amado jamás había sufrido… el día siguiente mientras buscara apoyarse con dolor en sus pies atravesados y entre asfixias y calambres, cuando gritara “Padre, Padre ¿por quyé me has abandonado”. Lo último que verían sus ojos serían las espaldas del juicio de Dios en vez del abrazo eterno del Padre. Su rechazo era la muerte misma….
Un toque en el hombro interrumpió la pesadilla. Jesús se limpió la sangre y el sudor de sus ojos para ver quien estaba allí y al levantar el rostro, el visitante corrió a retirar su tibia mano de los hombros fríos del Maestro, y tembloroso exclamó:
– Lo siento mi Señor.
– ¿Quién eres?- Preguntó Jesús.
– Me llamaste Gracia, Señor- contestó con timidez el mensajero mientras inclinaba el rostro hasta el suelo.
– ¡Te he servido tantas veces en el Reino del Padre! Pero, entiendo que no me reconozcas…ninguno de nosotros te miraría jamás a los ojos ¿Cómo podríamos? ¡Oh Magnifica Gloria y Sublime Excelencia! He sido enviado para ayudarte, pero Cómo he de sostener al que se sostiene por su propio poder? ¿Qué te podría decir, ya que eres la sabiduría misma? Tus ejércitos están atentos y en guardia. Ante el chasquido de tus dedos millones vendremos a sacarte de aquí. Sabes, oh Capitán Valeroso que jamás permitiríamos que nadie te hiciera daño…pero…nos diste órdenes de no intervenir.
El ángel se acercó entonces al oído del Señor y con voz firme pero respetuosamente dijo:
– Humildemente quiero recordarte, Cordero Santo, que solo Tu eres capaz de hacerlo. Si dices “no”, la humanidad no tendrá esperanzas, ninguno de ellos volverá a casa…
Su rostro se iluminó con gloria. De repente, el Cordero miró lo que su alma vino a buscar. Te miró a ti, me miró a mí junto a otros millares adorando al Padre por siempre…
Fue entonces que el Señor se puso de pie y con su mano derecha en alto exclamó:
“Más no mi voluntad, sino la tuya”.
La voz corrió tan rápido como la luz e iluminó los cielos con alabanzas y a los infiernos llenó de temor. Los ángeles aplaudieron. En el rostro del Padre se pintó una sonrisa y una lágrima rodó por su mejilla.

Voy a vivir sin miedo a ser feliz

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Hoy decidí que a partir de mañana voy a cambiar algunos detalles de mi vida, para que cada día no sea más de lo mismo, sino que sea como un nuevo amanecer, como empezar a vivir de nuevo. Decidí que solo me acordaré del pasado para corregir los errores que cometí y para que me sirva de experiencia.
No todas las personas que amo, me corresponden como me gustaría… ¿Y qué pasa? A partir del próximo amanecer voy a continuar amándolas, sin tratar de cambiarlas. Quizás si fueran como yo quiero, dejarían de ser las personas que amo. Cambiaré yo mi manera de verlas y respetaré su modo de ser.
No pienses que voy a desistir de mis sueños. A partir del próximo amanecer, voy a luchar con más garra para que se cumplan. Pero esta vez será diferente, porque no volveré a responsabilizar a nadie por mi felicidad. ¡¡Voy a ser feliz!! Y mi vida no se detendrá porque lo que deseo no sucede, porque un mensaje no llega, o porque no oigo lo que me gustaría oír.
Voy a ser feliz ahora…
A partir del próximo amanecer, voy a agradecerle a Dios por cada día de mi vida, por darme fuerzas para vivir, a pesar de mis problemas. Y no voy a obsesionarme por los problemas que no conseguí resolver.
Dejaré de sufrir por lo que no tengo, por lo que no oigo o no leo. Por el tiempo que se fue y dejaré de sufrir por anticipado, pensando siempre en lo peor. A partir del próximo amanecer, solo voy a pensar en las cosas buenas que tengo.
Voy a aprovechar el tiempo que esté con mis amigos para sonreír, cantar, para repartir felicidad.
A partir del próximo amanecer voy a ser yo mismo. Nunca más voy a tratar de ser un modelo de perfección. Nunca más voy a sonreír o decir palabras amorosas, cuando no lo sienta o porque creo que los otros quieren oírlas.
«A partir del próximo amanecer… voy a vivir mi vida sin miedo a ser feliz»

Reflexiones para los padres

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Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo -“No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria – fue lo que la maestra me había dicho un día antes.
-“¡Pues qué piensa esta maestra! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las 8:30.
De ella dependía un buen negocio y… ¡tuve que cancelarla!
Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba comprando esa nueva televisión con el dinero que recibiría.
Juan Rodríguez!” -escuché a lo lejos -“¿No está el papá de Juan Rodríguez?”-Dijo la maestra.
“Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.
Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. -“¿Para esto vine? ¿Qué es esto?” La boleta estaba llena de seises y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones que había obtenido mi hijo.
De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba:
“Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta! ¡Ahora sí le va a ir muy mal!” Llegue, entré a la casa, azoté la puerta y grité: -“¡Ven acá Juan!” Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. -“¡Papá!” -“¡Qué papá ni que nada!” Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuantos azotes le di al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. “¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!!”-Terminé.
Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la cocina.
Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco, me dijo:

-“Léelo despacio y después toma una decisión…”. Al leerla, vi que decía: BOLETA DE CALIFICACIONES Calificando a papá:
Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para jugar contigo: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ayudarte en tus tareas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia 7
Por el tiempo que tu papá te dedica en contarte un cuento antes de dormir 6
Por el tiempo que tu papá te dedica en abrazarte y besarte 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ver la televisión contigo: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica para escuchar tus dudas o problemas 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para enseñarte cosas 7

Calificación promedio: 6.22

Los hijos habían calificado a sus papás. El mío me había puesto seis y sietes (sinceramente creo que me merecía cincos o menos) Me levanté y corrí a la recamará de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el tiempo… pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: -“¡Te quiero papito” Cerró sus ojos y se durmió.
¡Despertemos papas! Aprendamos a darle el valor adecuado aquello que es importante en la relación con nuestros hijos, ya que en gran parte, de ella depende el triunfo o fracaso en sus vidas.
¿Te has puesto a pensar que calificaciones te darían hoy tus hijos? Esmérate por sacar buenas calificaciones…
Los hijos son el reflejo de sus padres , nada es gratuito , son el fruto de nuestra formación o deformación , atento!!!

Cuando Todo No Tiene Sentido

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Es fácil creer y confiar en Dios cuando estamos bien, o cuando vemos cosas, cuando nuestra fe va respaldada por los hechos que estamos viendo; o sabemos que estamos sanos y aun nos queda vida, pero…

¿Qué pasa cuando nos encontramos en una situación en donde el panorama está totalmente en contra de nosotros?, ¿Cuándo estamos en medio de la enfermedad y el pronóstico es sombrío?; ¿Tenemos allí la misma capacidad de creer en lo que Dios puede hacer?, ¿Somos capaces de confiar con totalidad en que Dios obrara?, ó ¿Se nos es muy difícil creer que Dios obrara o que Él nos sanará?

Seamos honestos: a nosotros se nos es fácil creer cuando vemos el poder de Dios actuando, pero cuando llegan esos tiempos de tormento, dolor, angustia y temor, en donde por más que oremos no encontramos respuesta, esos tiempos en donde pareciera que Dios además de guardar silencio también ha desaparecido, en esos momentos, seamos sinceros que NOS CUESTA CREER QUE ALGO BUENO PUEDE PASAR.

Déjame contarte algo, que te sanará de mil formas diferentes, te salvará y traerá paz a tu corazón y fortaleza a tu espíritu.

En lo personal me impacta un pasaje de la Biblia en donde puedo notar la fe del personaje en Jesús a pesar que Jesús en ese momento está muriendo.

Cuando estaban crucificando a Jesús dice Biblia: “Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda” Marcos 15:27

Me llama la atención lo que cada uno de ellos piensa acerca de Jesús. Ellos siendo malos estaban compartiendo lecho de muerte con alguien que era bueno, no tenia culpa, nunca había hecho nada malo como para merecer la muerte en una cruz, sin embargo uno de los ladrones viendo su estado y el de Jesús que era exactamente el mismo, ya que los dos estaban crucificados en una cruz independientemente del por qué de su juicio, se atreve a decir: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros” Lucas 23:39

Su frase denotaba total incredulidad, ya que decía: “Si tú eres el Cristo”, como diciendo: “¡Demuestra si es cierto!”. A veces actuamos exactamente de la misma manera, ¿Me equivoco?, no creo, actuamos exactamente igual a ese ladrón, viendo nuestro mal estado tendemos a exigirle a Dios que demuestre que lo es.

¿Cuántas veces le hemos dicho a Dios: “Si tu eres Dios has esto o esto otro”?, o cuantas veces sin decir hemos pensado de esta manera: “Dios tú tienes el poder para hacer esto, demuéstrame que eres capaz de hacerlo”.

¿Sabes?, a veces Dios no tiene porque demostrar nada, él no necesita ir por todas partes haciendo todo lo que quieras que haga para que creas que es Dios o que tiene el poder para hacerlo, a veces pienso que tratamos de chantajear a Dios, “poniendo en juicio” su poder o su capacidad para actuar, como que si el hecho que lo pongamos en juicio hará que el obre más o lo haga más rápido o de la forma que nosotros lo queremos.

Dios tiene sus tiempos, sus formas, sus objetivos y propósitos, Él no necesita demostrarte lo que ES, porque siempre FUE, siempre HA SIDO y siempre SERÁ. Él siempre hará conforme a su voluntad.

Por otra parte quiero resaltar la respuesta el otro ladrón: “Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” Lucas 23:40-42

Me llama mucho la atención la clase de convicción o de FE de este otro ladrón, pudo haber sido ladrón toda su vida, pero en su lecho de muerte Dios le dio la oportunidad de conocer el perdón de Dios.

Posiblemente toda su vida la paso muy mal, porque un ladrón independientemente de lo que diga o piense, no es feliz, no puede ser feliz haciendo lo que hace, pero Dios tenía un plan, un propósito, que aun en su lecho de muerte este hombre y el otro iban a tener la oportunidad de arrepentirse de sus hechos y reconocerlo como único Salvador.

La frase que este ladrón expresa esta tan llena de FE y SEGURIDAD que nos da una cátedra completa de lo que realmente es CREER aun cuando NO VES. Este hombre le dice: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Es fácil creer cuando vemos a Dios actuar, pero este hombre estaba viendo a Dios “morir” y aun en el estado que Jesús se encontraba y en la posición que estaba CREYÓ EN ÉL.

Este ladro pudo haber sido malo toda su vida, pero en sus últimos minutos tuvo la FE que cualquiera de nosotros quizá no hubiera tenido, porque estar presenciando la muerte de alguien y a pesar de estar viendo que muere creer en Él como Salvador era algo que solo la VERDADERA FE puede hacer.

Para muchos de nosotros ver morir a Jesús hubiera sido motivo para dejar de creer en Él, porque, ¿Cómo es posible que el Hijo de Dios este muriendo?, ¿Cómo es posible que lo maten de esa forma después del poder que le vimos usar?, ¿Cómo es posible que todo se acabe de esta forma?, como muchos en ese tiempo, quizá nosotros también nos hubiéramos defraudado. Pero este hombre ladrón, a pesar de ver morir a Jesús, creyó en Él con tanta firmeza que lo considero REY, al decirle: “…cuando vengas en tu reino”, Jesús que conoce los corazones de cada uno, sabía que lo que ese hombre expresaba era real en su vida, es decir, lo estaba diciendo con sinceridad de corazón, por lo que respondió: “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” Lucas 23:43.

Eso es lo que a nosotros nos falta: CREER CUANDO TODO ESTA COMPLICADO, porque el resultado de creer con sinceridad de corazón hará que Dios tome en cuenta nuestra FE.

Querido amigo o amiga, quizá estas enfrente del peor panorama posible en tu vida, quizá te encuentre a un paso del fracaso total o de la muerte, quizá la duda ha querido matar la poca fe que te queda, pero aun en medio de cualquier circunstancia y frente a cualquier panorama, NO DEJES DE CREER.

Confía en lo que Dios puede hacer a pesar de no ver el resultado en este momento, deposita tu confianza en Él con sinceridad de corazón, porque Dios actuara a tu favor, Dios no te dejara solo, de hecho no estás solo, Dios ha de hacer cumplir su propósito en tu vida e independientemente del resultado que obtengas de todo esto, cree firmemente que Dios tiene un plan perfecto que se ha de cumplir.

Puedes estar crucificado por todos los problemas que tengas, pero recuerda que a tu lado esta Jesús junto contigo, ¿Qué le dirás?, ¿Trataras de chantajearlo para que obre?, ó a pesar de no ver lo que quisieras ver ¿Creerás en Él?, créeme que si a pesar de todo el panorama contrario que tienes sigues creyendo, Dios ha de premiar tu FE, porque si algo Dios premia es la FE de los que le creen.

¡CREE EN ÉL, PORQUE ÉL ACTUARÁ!