Salmo 2:8 «Pídeme, y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra»

«Pídeme, y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra», así se lee en el salmo 2:8 de La Biblia.

Una de las características para que la palabra que empleamos se convierta en oración es que sea sincera, que lo que salga de nuestras bocas, sea la verdad de nuestros corazones; un verdadero clamor que surja de lo más profundo de nosotros.

Esa palabra nos conecta a Dios porque tenemos la fe de que a través de ella podremos, guiar, sanar, aliviar, proveer, ayudar y abrir un nuevo camino a otros.

Si se analizan sus palabras, detectamos que en el salmo podemos pedir todo lo que necesitemos a Dios, pero nuestro mayor regalo fue la tierra donde vivimos. 

Nos dice que pongamos en sus manos todos nuestros sueños e ilusiones, confiemos en que su poder omnipresente nos ayudará a encaminarnos por el mejor sendero.

Debemos tener en cuenta que al pedirle al Señor, debemos ser bondadosos con el creador y el prójimo, de manera que él también se sienta agradecido de interceder por nosotros. 

Siempre debemos tener el corazón abierto a él y a todas las enseñanzas que nos da, como asistir a entender sus palabras más en detalle y en profundidad.

Es ideal tomar en cuenta el cumplimiento de todos los mandamientos estipulados en la palabra para ser dignos de la herencia que nos dejó

Aunque es un Dios benevolente, debemos de evitar cometer errores o pecados intencionalmente para ser beneficiados con su gracia y amor en nuestras decisiones diarias.

Reflexión del Salmo 2:8 «Pídeme, y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra»

En el estudio bíblico de la palabra del señor dice en el Salmo 2:8 que dejemos todo en las manos del Señor, pues nos ha dejado como herencia las naciones y la tierra. 

Salmo 2:8 imágenes de la biblia
Pídeme, y te daré por herencia las naciones y como posesión tuya los confines de la tierra

Es un salmo con mucho poder pues es una promesa del Altísimo hacia sus creyentes, una promesa que se llevará para toda la vida de las personas.

Dios nos ofrece lo más preciado de sus creaciones que es la tierra, lugar que nos ha regalado para vivir y que como él, debemos honrar.

Es un salmo que permite ubicar y sentir la inmensidad de las cosas que se puede lograr confiando en Dios, pues él todo lo puede y todo lo hace. El es único que puede hacerlo. 

«Todo lo que tu pidas a Dios lo hará realidad, siempre y cuando sea solicitado con fe de un corazón puro y justo», dicen los sacerdotes mientras dan la palabra. 

Dios dio la tierra como herencia, pero también nos indica que debemos ser buenos durante el paso al que llaman vida. En caso contrario él no nos dará los privilegios de la vida eterna. 

Todo lo que nos ha entregado, es con la finalidad de que vivíamos bajos los mandamientos escritos en el libro sagrado de la Biblia. Por eso es importante la conformación de nuestras familias, hogares y trabajos honrados para estar bajo la aprobación del creador. 

Solo de esta forma podremos ser sus discípulos y heredar los privilegios que él nos guarda para todo aquel que siga sus preceptos.